Pese a que una larga lista de estudios y recomendaciones médicas han demostrado que dormir bien y gozar de un sueño reparador es de suma importancia para mantenernos alerta, es bien conocido que el dormir poco puede acarrear graves consecuencias, tanto para nuestra salud, como en nuestro rendimiento diario. No obstante, estos problemas se presentan […]
Pese a que una larga lista de estudios y recomendaciones médicas han demostrado que dormir bien y gozar de un sueño reparador es de suma importancia para mantenernos alerta, es bien conocido que el dormir poco puede acarrear graves consecuencias, tanto para nuestra salud, como en nuestro rendimiento diario.
No obstante, estos problemas se presentan en las personas en diferentes grados debido a su ritmo y condiciones de vida; tal como lo afirma Andrés Barrera Medina, especialista de la Clínica de Trastornos de Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM, la población en México suele ser más propensa a padecer insomnio, sueño insuficiente y apnea hipopnea, este último trastorno se caracteriza por sufrir microdespertares, los cuales evitan la oxigenación normal de los pulmones y el cerebro.

Pero ¿Cuáles son las consecuencias a largo plazo de no gozar de un sueño placentero? Si bien, en primera instancia los síntomas de dormir de manera insuficiente son el ausentismo, cansancio físico, problemas de concentración y dificultades para realizar tareas con precisión; algunos trastornos como el insomnio puede ocasionar alteraciones en la memoria verbal, es decir, aquella parte del cerebro donde se almacena la información numérica.
Asimismo, las personas que padecen de Apnea Hipopnea pueden llegar a presentar problemas con su memoria alternativa, es decir, sus recuerdos de conocimiento adquirido y personal.

¿Cómo puedo combatir los trastornos de sueños?
Aunque la respuesta pueda parecer muy obvia, nuestro ritmo de vida y actividades diarias puede resultar un gran obstáculo para combatir dichos trastornos.
Es por ello que los expertos recomiendan tener hábitos de sueño adecuados, es decir, acostarse y levantarse a una determinada hora. Ocupar la cama exclusivamente para dormir y dejar de lado actividades como ver televisión. Limitar nuestra ingesta de líquidos y bebidas estimulantes antes de dormir, sobre todo aquellas que contengan cafeína; así como mantener actividad física durante el día.
De igual modo recomienda evitar irse a la cama con preocupaciones y mantenerse alejados de los relojes durante la noche, así como meditar o hacer una actividad relajante antes de irse a la cama.