A pesar de la conquista y las costumbres y tradiciones impuestas por los españoles, la herencia cultural dejada por nuestros antepasados prehispánicos es muy grande, de modo que los platillos típicos, las bebidas, la medicina y hasta el lenguaje prevalecen hasta nuestros días. Muchas de las palabras que usamos en nuestro día a día tienen […]
A pesar de la conquista y las costumbres y tradiciones impuestas por los españoles, la herencia cultural dejada por nuestros antepasados prehispánicos es muy grande, de modo que los platillos típicos, las bebidas, la medicina y hasta el lenguaje prevalecen hasta nuestros días.
Muchas de las palabras que usamos en nuestro día a día tienen su origen en los dialectos prehispánicos, incluso algunas han sido adoptadas por otros países de habla hispana o de manera universal.
Achichincle – la palabra deriva de atl (agua) y chichiqui (el que chipa). Anteriormente el achichincle era el ayudante encargado de llenar las piletas de las minas, con el agua que brotaba de los pozos. Hoy en día esta palabra se usa de manera genérica para cualquier tipo de ayudante, incluso suele ser utilizada de una manera despectiva.
Aguacate – proviene del náhuatl ahuacatl, cuyo significado es testículo, como alusión a la forma que presenta.

Apapachar – aunque esta palabra la relacionamos con el amor o dar afecto a alguien, sin embargo apapachar proviene de “patzoa” que significa apretar o estrujar con el propósito de ablandarlo, la lengua náhuatl recurre a duplicar la primera sílaba con la intención de darle más fuerza a la palabra, por lo que apapachar puede traducirse como “apretar con fuerza”
Comal – este objeto con el que todos contamos en casa para calentar tortillas o freír comida, tiene su origen en el náhuatl comalli.

Jícara – solemos destinar este nombre a ciertos recipientes que permiten transportar agua, sin embargo su nombre proviene de xicalli, que significa vaso hecho de calabaza, y el que se emplea actualmente, para servir y beber el pozol.
Mitote – la palabra suele hacer referencia a un tumulto de gente o un problema, aunque en realidad proviene de mitotiqui (danzante) y de itotia (bailar), lo cual se encuentra más relacionado con una fiesta.