Mucho se ha hablado esta semana del nuevo escándalo de moda: que de acuerdo con el portar Aristegui Noticias, 197 de los 682 párrafos de la tesis de licenciatura del presidente Enrique Peña Nieto fueron tomados de varios libros sin la cita correspondiente. Y más allá de que se trate de “errores de estilo”, como […]
Mucho se ha hablado esta semana del nuevo escándalo de moda: que de acuerdo con el portar Aristegui Noticias, 197 de los 682 párrafos de la tesis de licenciatura del presidente Enrique Peña Nieto fueron tomados de varios libros sin la cita correspondiente.
Y más allá de que se trate de “errores de estilo”, como afirmó el vocero de la Presidencia Eduardo Sánchez, o “errores de transcripción”, como dijo el magistrado Eduardo Alfonso Guerrero, director de la cuestionada tesis, la verdad es que, como escribió Enrique Krauze en Letras Libres, el de Peña es “un trabajo hecho con irresponsabilidad académica, en el que se entreveran líneas y páginas extraídas de autores diversos, debidamente citados, con otras páginas y líneas que carecen de la necesaria adjudicación, ya sea mediante un entrecomillado con una cita a pie de página, o una mención explícita en el cuerpo mismo del texto. La proporción de estas últimas es considerable e inadmisible”[1].
Para Krauze, que es uno de los autores a los Peña menciona en la bibliografía, pero no en los párrafos utilizados, “la práctica de utilizar las ideas de otros sin citarlos ha sido muy extendida en México… [y] cuando no existía Google ni otros instrumentos de verificación, este vicio podía pasar oculto. Más aún, cuando los directores de tesis, los sinodales o las propias autoridades académicas tomaban estos textos como un mero trámite”[2].

Lo que significa que el señor Peña no es el único que se ha apoderado de las ideas de otros sin darles el crédito correspondiente. Y no vayamos tan lejos, en mi faceta de docente cada curso regreso trabajos con cero de calificación por incurrir en este tipo de prácticas, ante los correspondientes reclamos de sus “autores”.
No me malinterpreten, que no estoy defendiendo al presunto plagiario. Lo que hizo está mal y amerita que la Universidad Panamericana haga una investigación que podría determinar la revocación de su título de licenciado en Derecho –algo que, seamos honestos, no va a suceder–, pero lamentablemente es algo que pasa día con día en nuestro país.
Porque somos un pueblo en el que domina la cultura de que “el que no transa no avanza”, y en el que si uno le roba su lugar a un niño o una viejita en las tortillas no es un deshonesto, sino un chingón. Somos un pueblo que premia la obtención de resultados mediocres con el menor esfuerzo y que se escandaliza al ver la paja en el ojo ajeno, sin mirar la viga que tiene en el suyo. Pero, además, somos un pueblo que tiene una memoria muy corta.

Así que podremos asombrarnos porque no va a pasar nada con la tesis de Peña cuando el ministro de Defensa alemán, Karl Theodor zu Guttenberg, tuvo que renunciar a su cargo por haber plagiado el 20% de sus tesis de doctorado.

Y podremos desesperarnos y hasta jalarnos los cabellos porque Pal Schmitt, presidente de Hungría, renunció a su cargo cuando se descubrió que también plagió al escribir su tesis de doctorado… mientras que en México no pasa nada si el presidente hace lo mismo con la de licenciatura.
Y seguiremos molestos, indignados y encabronados… hasta que surja otro escándalo que desvíe nuestra atención y haga que este tema se pierda en el olvido.
Porque si no sucedió nada con la tristemente célebre Casa Blanca, menos se puede esperar con lo de la tesis.
Y es que poco puede hacer la prensa combativa, como en este caso, si el pueblo permanece indiferente.
Parece, como dijo Rosario Robles, que en México “los periódicos sirven para matar moscas y limpiar vidrios”, en lugar de que, como escribió Francisco Zarco, la prensa sea no solamente “el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización”.
Todo esto porque, repito, somos un pueblo con una memoria muy corta. Y también somos un pueblo irresponsable, comodino y que se conforma con irla pasando y deja que otros piensan y tomen las decisiones por él.
Es cierto que hay muchas excepciones y que una gran cantidad de mexicanos se preocupa cada día por hacer las cosas bien, crecer, progresar y hacer que tengamos un mejor país –va mi reconocimiento a ellos–… pero lamentablemente la mayoría tiene otras ideas.
Y mientras esta situación no cambie, poco podrá hacerse con un tema como este… y como los que irán surgiendo.
Y ese cambio, estimado lector, lo tenemos que hacer todos.
P.d.- Como parte de las acciones que han surgido a raíz de este tema, un egresado de la Universidad Panamericana (UP) está promoviendo una petición en la plataforma change.org para que la UP le retire a Peña Nieto el título de licenciado en Derecho. Como sucede con otras peticiones, cada que una persona se adhiere a una solicitud, la plataforma envía correos a las autoridades correspondientes como medida de presión, y esta solicitud lleva ya más de 127 mil 850 firmas… veremos qué pasa con ellas.
[1] http://www.letraslibres.com/mexico/politica/el-necesario-escrutinio-del-poder
[2] Ibid