El peligro de Donald Trump

Por  Rodrigo Sánchez “Tú eres racista. Odias a los blancos”; esas fueron las palabras que me dirigió un fanático australiano de Donald Trump al no soportar la crítica al que considera como un salvador del mundo occidental. Pareciera ser que la retórica de Donald Trump sólo afecta a la población norteamericana y a sus vecinos […]

Por  Rodrigo Sánchez

“Tú eres racista. Odias a los blancos”; esas fueron las palabras que me dirigió un fanático australiano de Donald Trump al no soportar la crítica al que considera como un salvador del mundo occidental. Pareciera ser que la retórica de Donald Trump sólo afecta a la población norteamericana y a sus vecinos Canadá y México; sin embargo la retórica de este personaje ha desatado odio y división en países donde el multiculturalismo es una de las raíces poblacionales.

“Tú no deberías sentirte ofendido por lo que dice Trump de los mexicanos. No eres migrante ilegal en los Estados Unidos y tu inglés es muy bueno”. Así se refirió otra fanática australiana cuando le di a entender la gran humillación que sentí como mexicano al escuchar el infame discurso del precandidato republicano en el cuál se refirió a los nacionales mexicanos como violadores, asesinos y traficantes de drogas. El impacto de su controversial discurso ha impactado fuertemente en cierto sector poblacional de la Unión Americana que cree que la migración ilegal es el peor de sus problemas.

El fundador del sitio “Humanos de Nueva York” argumenta que si Donald Trump no es racista y está jugando esa carta entonces eso sería lo peor. La mercadotecnia de Trump es muy simple: acercarse al electorado americano a través de un discurso que va más allá de los límites de lo “políticamente correcto”. Sus seguidores aseguran que es la persona que se atreve a decir “lo que nadie se atreve a decir” y lo que “los americanos realmente piensan”.

Australia, Inglaterra y los Estados Unidos registran una tasa de racismo exponencialmente altas. De acuerdo a un estudio realizado anualmente por el gobierno australiano; más de una cuarta parte de sus ciudadanos cree que las leyes de migración deberían de ser más estrictas para evitar la entrada de refugiados y migrantes económicos. Miles de visas han sido negadas y el centro de detención de Nauru fue condenado por la ONU por violar la legislación en materia de derechos humanos.

De llegar el candidato Trump a la presidencia de los Estados Unidos los efectos serían devastadores para el mundo. Más allá de su cuestionable política exterior y su endeble visión en las necesidades reales del pueblo norteamericano-universidad costeable y servicios de salud disponibles para todos entre otros-; Trump podría llevar al estallido del nuevo racismo del siglo XXI: un racismo basado en la intolerancia religiosa y que es correcto dado a que se basa en la experiencia.

La llegada de una persona como Trump también convertiría la política migratoria de los Estados Unidos en un circo del horror. Todo lo que la sociedad ha luchado por un mundo igualitario se iría a la basura y de nada servirían los miles de movimientos sociales que hicieron de los Estados Unidos un sueño para todas las razas que soñaban con un mejor porvenir para ellos y sus familias. La supremacía blanca parecía ser un capítulo de la historia que se había cerrado pero persiste en la mente de muchos de las personas.

Hoy me hice la promesa de escribir mi última opinión sobre el magnate de bienes raíces Donald Trump. Si esta persona existe en el imaginario popular es en parte al uso indiscriminado de las plataformas mediáticas que, en efecto, se sirven de sus controversiales y racistas comentarios para obtener jugosas ganancias.

 

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