Al hablar de criaturas fantásticas con características humanas y fuerza sobrenatural, es común pensar en seres de la mitología griega como el Minotauro o en alguno de los dioses del antiguo Egipto como Anubis. Lo que muy pocos conocen, es que en México también existió una bestia con dichos atributos que causó pánico entre los […]
Al hablar de criaturas fantásticas con características humanas y fuerza sobrenatural, es común pensar en seres de la mitología griega como el Minotauro o en alguno de los dioses del antiguo Egipto como Anubis. Lo que muy pocos conocen, es que en México también existió una bestia con dichos atributos que causó pánico entre los aztecas que habitaron el Valle de México: el Ahuizotl.
Desde el significado de su nombre, el Ahuizotl muestra su rareza ya que, etimológicamente, su significado en náhuatl es “el espinoso del agua”; sin embargo, los cronistas españoles, como Fray Bernardino de Sahagún, lo llamaron “perro de aguas”.

Esta criatura acuática lucía un aspecto similar al de un coyote pero con manos y pies de mono, pelaje gris oscuro, orejas puntiagudas y una gran cola que terminaba en forma de una garra.
La mitología azteca describe al Ahuizotl como un ser al servicio de Tláloc, dios de la lluvia. Su objetivo era atraer a una víctima, previamente seleccionada por el dios para ser llevada al paraíso, mediante un grito similar al de un niño. Cuando la persona llegaba a las proximidades del río o lago donde escuchaba los gritos, el Ahuizotl lo atacaba con su cola de garra para asesinarlo. El cuerpo de la víctima debía ser llevado con los sacerdotes para lograr que su alma fuera depositada en las manos de Tláloc.

La historia del Ahuizotl traspasó fronteras debido a los relatos del conquistador español Hernán Cortés. Se dice que en varios de sus reportes mandados a la corte española, Cortés mencionó que varios de sus hombres fueron atacados por una terrorífica criatura que habitaba en las aguas de la capital mexica y que los habitantes locales llamaban Ahuizotl.
No se sabe con certeza si este animal existió, ya que con el paso del tiempo dejó de ser visto y mencionado. Aunque su historia es una clara muestra de los fascinantes relatos que surgieron en el México prehispánico.